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Si ya decidiste regalar un termo, la parte difícil no es encontrar uno bonito. Lo difícil es elegir uno que realmente parezca pensado para la persona que lo va a recibir.
Antes de buscar el color más llamativo o preparar el empaque, observa algo más sencillo: qué colores usa esa persona, qué objetos lleva todos los días y qué tipo de diseños suele elegir por sí misma.
Muchas veces, esas pequeñas pistas ayudan más que buscar simplemente “el termo más bonito”.
1. Mira los colores que esa persona ya elige
Una buena forma de empezar es observar objetos que utiliza con frecuencia:
Su funda de celular.
Su bolsa o mochila.
Sus tenis.
Su computadora o tableta.
Los accesorios que lleva normalmente.
Si casi todo lo que usa es negro, blanco, beige o en tonos oscuros, un termo extremadamente brillante puede no encajar con su estilo.
En cambio, si suele elegir accesorios rosas, morados, azules intensos, estampados o detalles con brillo, un diseño completamente neutro podría sentirse demasiado genérico.
No necesitas conocer su color favorito exacto. Basta con identificar qué tonos aparecen una y otra vez en las cosas que ella misma decide usar.
2. Fíjate en el termo o vaso que ya lleva todos los días
Si la persona ya utiliza un termo con frecuencia, ese objeto puede darte muchas pistas.
No se trata de comprar otro exactamente igual. Observa mejor qué parece gustarle del que utiliza actualmente:
¿Es completamente sencillo?
¿Tiene algún estampado?
¿Eligió un color muy específico?
¿Lo decoró con stickers?
¿Parece ser uno de esos objetos que lleva a todas partes?
Si ya tiene un diseño básico que usa todos los días, el regalo puede ser una oportunidad para elegir algo diferente sin alejarse demasiado de su estilo.
Por ejemplo, alguien que normalmente utiliza tonos azules podría disfrutar un diseño inspirado en el mar en lugar de recibir otro termo azul completamente liso. La idea es añadir algo nuevo sin elegir un objeto que no se parezca en nada a sus gustos.
3. Observa si le gusta que sus objetos llamen la atención
No todas las personas entienden “bonito” de la misma manera.
Hay quienes disfrutan llevar:
Llaveros grandes.
Stickers.
Fundas de celular llamativas.
Accesorios con brillo.
Estampados y colores intensos.
Para ellas, un termo también puede formar parte de su estilo personal. Diseños con glitter, ilustraciones, acabados especiales o referencias a flores, gemas, naturaleza o fantasía pueden tener mucho más sentido.
Pero también existe el caso contrario: personas que usan accesorios muy discretos y prefieren diseños sencillos.
En ese caso, un termo más limpio y sobrio puede resultar mucho más acertado que intentar sorprender con el diseño más llamativo disponible.
Dentro de VyblooJug, por ejemplo, hay estilos muy diferentes: desde modelos de apariencia sencilla hasta diseños brillantes y propuestas como Marea Azul, inspirada en el mundo marino y las sirenas. Tener varias opciones permite pensar primero en la persona y después en el diseño.
4. Mientras menos conozcas a la persona, menos deberías arriesgar con el diseño
Si estás regalando un termo a tu pareja, una amiga cercana o alguien de tu familia, probablemente conoces bastante bien sus colores, gustos y estilo. En esos casos puedes elegir algo más específico.
Si el regalo es para:
Un compañero de trabajo.
Alguien de un intercambio.
Una persona con la que tienes poca convivencia.
Un conocido al que quieres agradecer algo.
conviene elegir un diseño más versátil.
No significa que el regalo tenga que ser aburrido. Simplemente reduces la posibilidad de elegir un estilo demasiado específico que solo te gusta a ti.
Cuanto mejor conozcas a la persona, más puedes jugar con colores, patrones y detalles relacionados con sus gustos.
5. Completa el termo con algo relacionado con sus gustos
Un termo también puede convertirse en el punto de partida para preparar un regalo un poco más completo.
La clave está en elegir los complementos pensando en lo que esa persona realmente disfruta.
Si le gusta el café
Puedes acompañar el termo con algo sencillo como:
Una bolsa pequeña de café.
Café de especialidad que ya conozca.
Una tarjeta de su cafetería favorita.
Si prefiere el té
Una selección pequeña de té o una variedad que ya sabes que consume puede complementar bien el regalo.
Si disfruta los dulces
Chocolates, galletas o algún snack favorito pueden convertir el termo en un pequeño conjunto de regalo sin hacerlo demasiado complicado.
Si conoces muy bien a la persona
También puedes agregar algún detalle relacionado con sus intereses. Lo importante es que exista una razón para incluirlo.
Un buen conjunto no tiene que ser grande. Un termo elegido según su estilo, acompañado por una o dos cosas que realmente disfruta, puede sentirse mucho más pensado que una combinación genérica.
6. Usa su nombre y una frase personal para darle un toque más especial
No necesitas modificar el termo para hacer que el regalo se sienta personal.
Una tarjeta, una etiqueta o una pequeña nota en el empaque puede incluir el nombre de la persona y una frase relacionada con ella.
Por ejemplo, en lugar de escribir únicamente:
“Feliz cumpleaños.”
puedes hacer el mensaje un poco más personal:
“María, espero que este termo te acompañe en esas mañanas en las que sales de casa con el café en una mano y mil cosas por hacer.”
No tiene que ser una frase larga. El nombre y un detalle que tenga relación con su rutina ya hacen que el mensaje se sienta escrito específicamente para ella.
Para una amiga
Puedes usar su nombre y una frase ligera relacionada con algo que compartan.
Para un compañero de trabajo
Una nota breve de agradecimiento con su nombre suele ser suficiente.
Para un maestro
El nombre acompañado por una frase sencilla de agradecimiento puede darle más intención al regalo.
Para un familiar o pareja
Puedes utilizar una referencia más personal, una frase que ambos reconozcan o algo relacionado con el motivo de la celebración.
El termo no necesita llevar el nombre grabado para sentirse elegido especialmente para alguien. La personalización también puede estar en la forma en que presentas y explicas el regalo.
7. Antes de comprarlo, hazte una pregunta sencilla
Imagina que el termo ya está sobre su escritorio, dentro de su coche o junto a las cosas que utiliza todos los días.
¿Parece algo que esa persona habría elegido por sí misma?
Si la respuesta es sí, probablemente vas por buen camino.
Si la única razón por la que lo elegiste es porque a ti te pareció bonito, vale la pena mirar otra vez sus colores, sus accesorios y los objetos que ya utiliza.
Entonces, ¿cómo regalar un termo sin que se sienta como un regalo cualquiera?
Empieza por observar a la persona. Sus colores favoritos, los objetos que utiliza y los pequeños detalles de su rutina pueden ayudarte a elegir un diseño que realmente tenga relación con ella.
Después puedes completar el regalo con algo que sabes que disfruta, como café, té o chocolates, y añadir su nombre en una tarjeta o etiqueta con una frase escrita especialmente para la ocasión.
No existe una única manera correcta de regalar un termo. Lo que hace que el detalle se sienta más personal es que las decisiones —desde el diseño hasta el mensaje que lo acompaña— tengan alguna relación con quien lo va a recibir.