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¿Cuántas botellas de plástico ahorras usando un termo de acero inoxidable?

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¿Cuántas botellas de plástico ahorras usando un termo de acero inoxidable?

Si sustituyes una botella desechable al día por agua que llevas en tu termo, dejarías de comprar unas 365 botellas de plástico en un año.

La cuenta cambia según tu rutina. Hay quien solo compra agua embotellada durante la semana laboral; otras personas la compran también al salir, al hacer ejercicio o cuando pasan muchas horas fuera de casa. Para saber qué cifra se parece a la tuya, conviene partir de las botellas que de verdad dejarías de comprar.

Calcula cuántas botellas dejarías de comprar en un año

La fórmula es sencilla: botellas que dejas de comprar al año = botellas desechables que sustituyes al día × días en que usas tu termo.

Tu rutina Cálculo Botellas al año
Una botella en cada día laboral 1 × 5 días × 52 semanas 260
Una botella todos los días 1 × 365 días 365
Dos botellas en cada día laboral 2 × 5 días × 52 semanas 520
Dos botellas todos los días 2 × 365 días 730

Estas cifras cuentan envases de un solo uso que sustituyes por agua que llevas contigo. No suman botellas que nunca habrías comprado. Por eso, una persona que compra agua solo de lunes a viernes tendrá una cifra distinta de quien suele comprarla cada vez que sale de casa.

Cuenta solo las botellas que sí sustituyes

Piensa en una semana reciente, no en la rutina que te gustaría tener. Tal vez compras una botella al llegar a la oficina porque olvidaste llenar tu termo; quizá compras otra al terminar una clase o durante un trayecto largo en auto. Esas son las ocasiones que vale la pena contar.

También hay días en los que llevar un termo no cambia nada. Si vas a estar en casa y normalmente tomas agua de un vaso, no estás reemplazando una botella desechable. Si en tu trabajo hay un dispensador y llenas el termo antes de salir, sí puede evitar una compra que de otro modo harías en la calle.

Esta forma de calcularlo evita cifras infladas. Una botella reutilizable puede acompañarte todos los días, pero el ahorro de envases aparece cuando resuelve una compra concreta: la que haces por sed, por prisa o porque no llevabas agua suficiente.

El termo ayuda cuando encaja en tu día

El acero inoxidable no cambia la operación matemática. Lo que cambia el resultado es que el termo te resulte fácil de usar con frecuencia. Si lo dejas listo junto a tus llaves o mochila, es más probable que salga contigo; si se queda guardado porque ocupa demasiado espacio o nunca lo llenas, habrá menos ocasiones de sustituir una botella desechable.

Para una mañana de oficina con acceso a agua, muchas personas solo necesitan un termo de una capacidad que puedan recargar después. En trayectos largos, jornadas fuera de casa o viajes en auto, conviene pensar cuánta agua sueles tomar antes de tener otro punto para recargar. Elegir una capacidad que se adapte a ese recorrido suele ayudar más que buscar un número grande solo por tenerlo.

También cuenta la forma de beber. Quien toma pequeños tragos mientras trabaja puede aprovechar un termo que permanezca a la vista en el escritorio. Quien hace ejercicio o pasa varias horas fuera necesita tenerlo a mano en la mochila o en el portavasos. Cuando llevarlo se vuelve parte de la salida, comprar agua embotellada deja de ser la solución automática.

Haz la cuenta con una semana real

Revisa cuántas botellas compraste durante los últimos siete días y multiplica esa cifra por las semanas en las que suele repetirse tu rutina. Si unas semanas trabajas desde casa, viajas o haces más ejercicio, puedes calcular cada situación por separado y sumar el resultado.

Con una estimación basada en tu última semana ya puedes identificar en qué momentos un termo puede evitar que vuelvas a comprar otra botella de plástico.

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